De Regreso a clases

Cosas que nuestros jóvenes tienen que saber:

A) Cada año recibes una lista de útiles que necesitaras de regreso a clases, entre calculadoras, libros específicos, uniformes entre otros.

B) De cualquier manera, lo que en realidad más necesitas de regreso a clases no viene en esa lista

                1) La escuela no es hoy lo que solía ser antes.

                2) Los estudiantes no son  como antes.

C) En ésta lección consideraremos algunas cosas que debes llevar de regreso a clases en éste próximo ciclo escolar.

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Ayes de Dios

Según la RAE el uso de la palabra “Ay” se usa para expresar muchos y muy diversos movimientos del ánimo, y más ordinariamente aflicción o dolor. Cuando es seguida de la partícula de y un nombre o pronombre, denota pena, temor, conmiseración o amenaza. En la biblia encontramos encontramos las siguientes advertencias:

 

Hay un “ay”… Para los que a lo malo dicen bueno, y a lo bueno malo

Isa. 5:20 ¡Ay de los que a lo malo dicen bueno, y a lo bueno malo; que hacen de la luz tinieblas, y de las tinieblas luz; que ponen lo amargo por dulce, y lo dulce por amargo!

Hay un “ay”… Para los orgullosos

Isa. 5:21 ¡Ay de los sabios en sus propios ojos, y de los que son prudentes delante de sí mismos!

Hay un “ay”… Para los que intentan esconderse de Dios

Isa. 29:15 ¡Ay de los que se esconden de Jehová, encubriendo el consejo, y sus obras están en tinieblas, y dicen: ¿Quién nos ve, y quién nos conoce?

Hay un “ay”… Para los que se apartan de Dios e ignoran su voluntad

Isa. 30:1 ¡Ay de los hijos que se apartan, dice Jehová, para tomar consejo, y no de mí; para cobijarse con cubierta, y no de mi espíritu, añadiendo pecado a pecado!

Hay un “ay”… Para los que ponen su fe en las riquezas

Isa. 31:1 ¡Ay de los que descienden a Egipto por ayuda, y confían en caballos; y su esperanza ponen en carros, porque son muchos, y en jinetes, porque son valientes; y no miran al Santo de Israel, ni buscan a Jehová!

Hay un “ay”… Para los faltos de integridad

Isa. 33:1 ¡Ay de ti, que saqueas, y nunca fuiste saqueado; que haces deslealtad, bien que nadie contra ti la hizo! Cuando acabes de saquear, serás tú saqueado; y cuando acabes de hacer deslealtad, se hará contra ti.

Hay un “ay”… Para los cristianos cómodos

Amos 6:1 ¡Ay de los reposados en Sión, y de los confiados en el monte de Samaria, los notables y principales entre las naciones, a los cuales acude la casa de Israel!

Hay un “ay”… Para los hipócritas

Mat. 23:13 Mas ¡ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque cerráis el reino de los cielos delante de los hombres; pues ni entráis vosotros, ni dejáis entrar a los que están entrando.

Hay un “ay”… Para los que no testifican por el Señor

1 Cor. 9:16 Pues si anuncio el evangelio, no tengo por qué gloriarme; porque me es impuesta necesidad; y ¡ay de mí si no anunciare el evangelio!

Hay un “ay”… Para los que pasarán por la gran tribulación

Apoc. 12:12 Por lo cual alegraos, cielos, y los que moráis en ellos. ¡Ay de los moradores de la tierra y del mar! porque el diablo ha descendido a vosotros con gran ira, sabiendo que tiene poco tiempo.

Hay un “ay”… Para los malvados

Job 10:15 Si fuere malo, ¡ay de mí! Y si fuere justo, no levantaré mi cabeza, Estando hastiado de deshonra, y de verme afligido.

Isa. 3:11 ¡Ay del impío! Mal le irá, porque según las obras de sus manos le será pagado.

Hay un “ay”… Para los bebedores de vino

Prov. 23:29-35 ¿Para quién será el ay? ¿Para quién el dolor? ¿Para quién las rencillas? ¿Para quién las quejas? ¿Para quién las heridas en balde? ¿Para quién lo amoratado de los ojos? Para los que se detienen mucho en el vino, Para los que van buscando la mistura. No mires al vino cuando rojea, Cuando resplandece su color en la copa. Se entra suavemente; Mas al fin como serpiente morderá, Y como áspid dará dolor. Tus ojos mirarán cosas extrañas, Y tu corazón hablará perversidades. Serás como el que yace en medio del mar, O como el que está en la punta de un mastelero. Y dirás: Me hirieron, mas no me dolió; Me azotaron, mas no lo sentí; Cuando despertare, aún lo volveré a buscar.

Isa. 5:11 ¡Ay de los que se levantan de mañana para seguir la embriaguez; que se están hasta la noche, hasta que el vino los enciende!

Isa. 5:22 ¡Ay de los que son valientes para beber vino, y hombres fuertes para mezclar bebida;

Hab. 2:15 ¡Ay del que da de beber a su prójimo! ¡Ay de ti, que le acercas tu hiel, y le embriagas para mirar su desnudez!

La perseverancia

Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones. HECHOS 2:42

 

La perseverancia es una de las cualidades que se destaca en la vida de los primeros cristianos. Perseveraban en la doctrina, en la comunión, en el estar juntos en el templo, en compartir los alimentos y en la oración. Esta actitud de vivir la vida cristiana los mantenía unidos, fuertes en el Señor y llenos de fe. Como resultado, otros se añadían a la iglesia y disfrutaban del favor de todo el pueblo.

Los diccionarios nos explican que una persona es perseverante cuando persiste en algo con el mismo ánimo que cuando lo inició. Que es constante en su accionar. Que su entusiasmo no decae a pesar del tiempo o de las dificultades con que se enfrente.

El asunto es que en nuestra vida cristiana muchas veces decidimos hacer algo y al poco tiempo hemos decaído. Fácilmente perdemos el entusiasmo y dejamos de hacer lo que nos habíamos propuesto. El resultado es debilidad, poca fe y falta de comunión con Dios. Por ello, el ejemplo de los creyentes del primer siglo es tan fuerte: debemos perseverar en las cosas del Señor. Sólo así experimentaremos sus bendiciones.

¿POR QUÉ JESÚS? ¿POR QUÉ MURIÓ EN LA CRUZ?

Alguna vez se ha preguntado: ¿Por qué Jesús tuvo que morir en la cruz? ¿Pudo haber otra alternativa, quizás otro camino? ¿Cuál es el plan de Dios para con nosotros? ¿Qué es lo que él espera de nosotros? ¿Porqué nos ha dado la Biblia? ¿Porqué Dios quiere que obedezcamos su palabra (la Biblia)? ¿Es verdad que si la persona que vive moralmente bien puede ir al cielo? ¿Acaso hay mas en la vida que ser un buen hombre o mujer? Estas son muchas de las preguntas que contestaremos en este tratado. Las respuestas de estas preguntas están basadas en el hecho de que necesitamos a un salvador.

¿ Por qué la Biblia?
Contrario a lo que muchos piensan, Dios no nos dio la Biblia para prohibirnos de hacer cosas agradables. Dios le dijo a Israel en el Antiguo Testamento las
cosas que El requería de ellos para tener prosperidad (Deutoronomio 10:12-13), también ver (1ªPedro 3:9-12) Es como una fabrica de automóviles que incluye en manual de operación con el carro. El propósito no es de restringir al dueño del carro, pero ayudarlo y guiarlo para que disfrute y que le saque provecho al automóvil. El punto es de que el manual se incluyo para ayudarnos a mantener el carro como también de sacarnos de apuros por si algo le pasa. En otras palabras para evadir cualquier tipo de problemas y
no causarlos. Bueno, la Biblia es eso un manual enviado por Dios para que aprovechemos lo mejor de esta vida como cristianos y especialmente
ayudarnos para que vivamos nuestras vidas justas sin pecado y gocemos la vida eterna. Dios nos ha creado (Génesis 1:26), y nos ama demasiado, tanto que
envio a su único Hijo para que muriera en la cruz por nosotros (Juan 3:16), entonces es muy obvio que las reglas y restricciones que nos ha dado son para
nuestro bienestar espiritual como físico.
La Biblia también nos fue dada para crear un puente entre nuestro limitado entendimiento y el infinito entendimiento de Dios (Isaías 55:8-9) también véase (2ªTimoteo 3:16-17). Dios no quiere que vivamos nuestras vidas tratando y errando. Dios desea que vivamos nuestras vidas de acuerdo a Su palabra conforme a la realidad y a la vida lo más pronto posible (ejemplo: el individuo que pasa la mayor parte de su vida tratando de encontrarse asi mismo o cual es su propósito en esta vida).
La Biblia fue dada por Dios también para que podamos vivir una vida pura, una vida moral y estar en comunión con Dios que es justo y moral (1ªJuan
1:1-10) Dios es guía y ejemplo. Lea los siguientes versículos ( Mateo 5:48; Juan 13:34), como también (Efesios 4:32; 5:25-27). Mas bien, el estándar moral
en la Biblia existe porque Dios es el autor de ella y es Justo y Moral. Debemos de amar a nuestros enemigos, porque El ama a sus enemigos, debemos
de tener nuestros pensamientos puros, porque los pensamientos de Dios así son, debemos de decir la  verdad, porque Dios es verdad y en El no hay mentira.

Nuestro problema: El Pecado
Ahora por supuesto, hay un gran problema con todo esto; no siempre vivimos según las normas de Dios. Violamos sus leyes, y tal son categorizadas como
pecado (1ªJuan 3:4) ¿Cúal es el resultado de nuestro pecado? En esa
condición, no podemos vivir con Dios. El pecado nos separa de Dios (Isaías 59:1-2). La paga del pecado es la muerte (Romanos 6:23). Entonces es
obvio, la muerte bajo esta condición es la muerte espiritual, una separación de Dios, porque la muerte física no llega inmediatamente a la persona que peca.
Si morimos en nuestro pecado (Juan 8:24), y no son perdonados, entonces seremos separados eternamente de Dios (Mateo 25:46).
Notemos también algo interesante, no importa cuantas veces hayamos pecado o que tan malos hayan sido nuestros pecados. No hay niveles de pecados, un pecado tan pequeñito que creamos que es, este nos separa de Dios y nos deja en una condición espiritual la cual no podemos vivir con él.
En Lucas 7:41-42 Jesús dijo una parábola a un fariseo quien pensaba que él iba a ser salvo porque había pecado mucho menos que la mujer pecadora
que también estaba presente con Jesús. Todos estamos en el mismo barco. Estamos perdidos y sin ninguna manera de salir de esa condición por
nuestras propias obras (Tito 3:5). Desdichadamente, uno de los grandes mitos religiosos en el mundo es que las buenas obras según ellos, pueden reemplazar
lo que hayamos hecho mal. Pero no podemos pagar por nuestros propios pecados haciendo un gran acto de sacrificio (1ª Corintios 13:1-3; Miqueas 6:6-8) Es importante enfatizar este último punto. Nadie podrá ser salvo simplemente porque haya vivido una vida moral. No podemos reemplazar nuestros pecados por ser gente buena. En Hechos 10:2, leemos de un centurión llamado Cornelio, sin embargo también él estaba perdido porque todavía
no había hecho lo que Dios requería y requiere de nosotros para que obtengamos salvación. La biblia es muy clara cuando menciona que méritos humanos no pueden por si solos obtener salvación (Efesios 2:9;Tito 3:5).

La respuesta de Dios para nuestro problema.
Aquí es donde el amor de Dios y la gracia eterna interviene. Mientras es verdad de que estamos perdidos, Dios no quiere que nos quedemos en esta
situación. Recordemos, El nos creo para que vivamos con El. Pero, Dios no puede sobrepasar o ignorar nuestros pecados, eso nos tenia en una
condición de separación (Romanos 5:6-8).
¿Cómo es que Dios se mantiene justo (el pecado es castigado, Ezequiel 18:20; Romanos 6:23) y sin embargo Dios ofrece perdón y misericordia? (Leer
Romanos 3:21-26). Lo hace por haber dejado a alguien (Jesucristo) sufrir el castigo que era reservado para nosotros (1ª Pedro 3:18). Haciendo
esto, justicia fue hecha, el perfecto carácter de Dios esta intacto, pero al mismo tiempo Dios puede perdonarnos basado en el hecho que la pena fue
pagada. Ahora ¿quién podría Dios ofrecer para que sufriera
el castigo que era reservado para nosotros? A nadie de nosotros, porque estamos endeudados con él (no  podemos redimir nuestros propios pecados, mucho menos por los pecados de otros).

Dios tuvo que encontrar a alguien que estuviera dispuesto a pagar
nuestra deuda con su propia vida. Así el Hijo de Dios, Jesucristo, vino a esta tierra por su gran amor por nosotros, vivió una vida perfecta (1ªPedro 2:21)
y después murió en la cruz, pagando así la deuda que debíamos (Isaías 53:1-10).
Todo esto revela el verdadero horror de nuestros pecados. No han sido simplemente errores o descuidos de nuestra parte. El pecado es maligno, y
únicamente la vida de Dios en la carne pudo redimir por esos pecados. La sangre de animales no pudieron quitar el pecado (Hebreos 10:1-4).

¿Cómo podemos obtener esa gran salvación?
Desde que Jesús murió por la humanidad (Juan 3:16) la mayoría están todavía perdidos (Mateo 7:13-14), es muy claro que la muerte de Jesús no salvo incondicionalmente a todos. Condiciones existen para recibir los beneficios del sacrificio de Cristo.

Debe de estar claro, que desde que Jesús, Dios en la carne (Juan 1:1-4) murió por nuestros pecados, esa salvación es por medio de El (Juan 14:6; Hechos
4:12). Entonces cada persona debe de hacer todo lo que está a su alcance para obtener esa salvación.
Para hacer lo que El pide, debemos tener verdadera fe en El (Hebreos 5:8-9).
¿Qué exactamente tenemos que hacer? Enseguida del sacrificio de Jesús, en el día del Pentecostés en Hechos capítulo dos, la realidad de está salvación es
proclamada. Gente:
1.-Oyeron el mensaje del evangelio (Hechos 2:37; Romanos 10:17)
2.-Ellos creyeron que Jesús era el hijo de Dios (Hechos 2:36-37; Juan 3:16)
3.-Les dijeron que tenían que arrepentirse de sus pecados, lo que significa que debían de cambiar sus hábitos de pecar (Hechos 2:38)
4.-Ser bautizados (Romanos 6:1-4; Hechos 8:36-38), para la remisión de pecados lo que quiere decir salvos del pecado (Hechos 2:38; Marcos 16:16;
1ª Pedro 3:21; Hechos 22:16).

En Hebreos 10:22-26 lo sumariza todo diciéndonos primero que debemos de acercarnos a Dios en la fe, arrepentimiento y bautismo. Y después debemos de
sostener esa confesión de nuestra fe sin movernos. Y finalmente, debemos de considerar los unos a los otros (eso es para ayudarnos a estar salvos) de no
dejar de reunirnos con la iglesia.

Estimulándolos los unos a los otros para hacer buenas obras.
Finalmente, la maravilla de todo eso es de que una vez que estemos en Cristo (Gálatas 3:26-17), tenemos perdón de pecado. Vivimos imperfectamente antes de ser Cristianos y tampoco viviremos después de ser Cristianos.

Nuestra salvación continua basada en el perdón de Dios.

¿Cómo podemos obtener perdón después de ser salvos? (1ª Juan 1:7; 2:5) Obtenemos perdón después de ser Cristianos obedeciendo a Dios y confesando
nuestros pecados ha El. Es así como podemos mantenernos limpios del pecado. Esta limpieza no es automática o incondicional, pero está basada en
nuestro deseo de admitir cuando estamos en pecado, buscamos y hacemos la propia corrección según la palabra de Dios. ¿Por qué rechazar esta gran
salvación por parte de nuestro Señor Jesucristo?

 

 

El lápiz

El niñito miraba al abuelo escribir una carta. En un momento dado, le pregunto:

- ¿Abuelo, estás escribiendo una historia que nos pasó a los dos? ¿Es, por casualidad, una historia sobre mí? 

El abuelo dejó de escribir, sonrió y le dijo al nieto:

- Estoy escribiendo sobre ti, es cierto. Sin embargo, más importante que las palabras, es el lápiz que estoy usando. Me gustaría que tú fueses como él cuando crezcas.

El nieto miró el lápiz intrigado, y no vio nada de especial en él, y preguntó:

- ¿Qué tiene de particular ese lápiz?

 El abuelo le respondió:

- Todo depende del modo en que mires las cosas. Hay en él cinco cualidades que, si consigues mantenerlas, harán siempre de ti una persona en paz con el mundo.

 

  •  Primera cualidad:

Puedes hacer grandes cosas, pero no olvides nunca que existe una mano que guía tus pasos. Esta mano la llamamos Dios, y Él siempre te conducirá en dirección a su voluntad.

  •   Segunda cualidad:

De vez en cuando necesitas dejar lo que estás escribiendo y usar el sacapuntas. Eso hace que el lápiz sufra un poco, pero al final, estará más afilado. Por lo tanto, debes ser capaz de soportar algunos dolores, porque te harán mejor persona.

  •  Tercera cualidad:

 El lápiz siempre permite que usemos una goma para borrar aquello que está mal. Entiende que corregir algo que hemos hecho no es necesariamente algo malo, sino algo importante para mantenernos en el camino de la justicia.

  •  Cuarta cualidad:

Lo que realmente importa en el lápiz no es la madera ni su forma exterior, sino el grafito que hay dentro. Por lo tanto, cuida siempre de lo que sucede en tu interior.

  •  Quinta cualidad:

Siempre deja una marca. De la misma manera, has de saber que todo lo que hagas en la vida, dejará trazos. Por eso intenta ser consciente de cada acción.

El árbol de los problemas

El carpintero que había contratado para ayudarme a reparar una vieja granja, acababa de finalizar un duro primer día de trabajo. Su cortadora eléctrica se dañó y lo hizo perder una hora de trabajo y ahora su antiguo camión se niega a arrancar.

Mientras lo llevaba a casa, se sentó en silencio. Una vez que llegamos, me invitó a conocer a su familia.

Mientras nos dirigíamos a la puerta, se detuvo brevemente frente a un pequeño árbol, inclinando su rostro y tocando las puntas de las ramas con ambas manos hizo una pequeña oración.
Cuando se abrió la puerta, ocurrió una sorprendente transformación.
Su bronceada cara estaba plena de sonrisas. Abrazó a sus dos pequeños hijos y le dio un beso a su esposa.
Posteriormente me acompañó hasta el carro. Cuando pasamos cerca del árbol, sentí curiosidad y le pregunte acerca de lo que lo había visto hacer un rato antes.
-”Oh, ese es mi árbol de problemas”, contestó. “Sé que yo no puedo evitar tener problemas en el trabajo, pero una cosa es segura: Los problemas no pertenecen a la casa, ni a mi esposa, ni a mis hijos. Así que simbólicamente los cuelgo en el árbol cada noche y se los entrego a Dios en mi oración. Luego en la mañana los recojo nuevamente”.

“Lo divertido es”, dijo sonriendo, “que cuando salgo en la mañana a recogerlos, no hay tantos como los que recuerdo haber colgado la noche anterior”.

Moraleja: Si tiene solución, ¿para qué te vas a hacer problema?….Si no tiene solución, ¿Para qué te vas a hacer problema?
La Biblia dice en Mateo 11:28 “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.”, ven al Señor, él te dará descanso.

Una aplicacion mas….los demás no tienen la culpa de tus problemas asi que no tienen porque llevarlos.

 

 

Tres responsabilidades en hacernos como Cristo

Pablo explica en Efesios 4:22-24 nuestras tres responsabilidades en hacernos como Cristo:

Primero, tenemos que escoger DEJAR IR NUESTRAS VIEJAS MANERAS DE ACTUAR. “Todo… lo conectado con esa vieja manera de vida se tiene que ir. Está completamente podrido. ¡Desháganse de eso!” Efesios 4: 22

Segundo, tenemos que CAMBIAR NUESTRA MANERA DE PENSAR. “Dejen que el Espíritu les cambie su manera de pensar.” Efesios 4: 23

La Biblia dice que somos “transformados” por medio de la renovación de nuestras mentes. Romanos 12: 2.

La palabra griega para transformado, metamorfosis (usada en
Romanos 12:2 y en 2 Corintios 3:18), en la actualidad es usada para describir el cambio asombroso por el que un gusano pasa al convertirse en una mariposa.

Es una bella imagen de lo que nos pasa espiritualmente cuando dejamos que Dios dirija nuestros pensamientos: somos
cambiados de adentro hacia fuera, nos hacemos más bellos y somos libres de remontarnos a nuevas alturas.

Tercero, tenemos que “ponernos” el carácter de Cristo mediante el DESARROLLO DE NUEVOS HÁBITOS SANTOS. Su carácter es esencialmente la suma de sus hábitos; es cómo usted actúa
habitualmente.

La Biblia dice, “Pónganse el hombre nuevo, creado para ser como Dios en verdadera rectitud y santidad.” Efesios 4: 24

Su amigo en Cristo………………..JP

Publicado por:  Hno. Juan Pablo Martínez en grupo de Facebook