Desafio del siglo XXI

Si bien la Iglesia ha sobrevivido durante muchas decadas, hoy día las cosas se han tornado difíciles, no muy lejos de lo que se enfrento en el siglo I, pero sigue siendo un reto mantener la buena profesión. Mucha apostasía, mucha tolerancia, mucho conformismo. Estas son sanguijuelas que se han pegado a la Iglesia y que la llevarán por un camino no muy bueno.

La Iglesia y especialmente los líderes de la Iglesia tienen un gran reto: Entrenar la actual y siguiente generación de líderes a la manera de Cristo y sus Apóstoles.

Si esto se logra, ellos se podrán ocupar de los futuros desafíos que la Iglesia tiene por delante.

Si cada congregación entrenara cuando menos a un miembro en todos los aspectos teológicos, de liderazgo, incluso secularmente con una profesión, tendría más y mejores posibilidades de sacar adelante los retos venideros.

Es importante que no olvidemos que el tiempo avanza rápidamente, usted como líder no durará por siempre, como Moisés un día tendrá que elegir un sucesor que continúe guiando a la congregación hacia su conquista de la tierra prometida.

Como Eliseo, alguien algún día tiene que tomar el manto, la pregunta es usted ya tiene un Josué o un Eliseo en su congregación?

Segundo, las futuras generaciones necesitan una educación y formación a la manera de Cristo. Es importante que sean entrenados y preparados en base al modelo perfecto, Cristo. No a su manera, no a la manera del anciano de la Iglesia, no a la manera del maestro de la congregación, no a la manera del predicador.

No intente transmitir ningún tipo sino a Cristo, no transmita nunca sus frustraciones a estas generaciones, evite crear copias suyas sino copias de Cristo.

Cómo esta preparando usted a la congregación?

Se esta preparando para una sucesión o piensa morir en el cargo?

Permitirá la formación de un Josué o Eliseo?

Está cumpliendo con el mandamiento de preparar hombres fieles?

Cómo enfrentará o esta enfrentando su congregación el desafío que este siglo XXI nos ha enmarcado?

Cuidemos que la generación actual siga trabajando y afirmemos a las generaciones futuras bajo el temor de Dios. Cuidemos que no se levante nunca en nuestra congregación una generación que no conoce de Dios.

En Cristo.

Raymundo Saldaña.

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