Cartas.

2 CORINTIOS 3:2 Nuestras cartas sois vosotros, escritas en nuestros corazones, conocidas y leídas por todos los hombres;

Encontramos una gran verdad en esto, una verdad que es al mismo tiempo una inspiración y una terrible advertenciatodo hombre es una carta abierta para Jesucristo. Cada cristiano, le guste o no, es una propaganda para Cristo y el cristianismo. El honor de la Iglesia, el honor de Cristo descansa en las manos de los que le siguen. Juzgamos a un artesano por los artículos que produce; a una iglesia por el tipo de hombres que la conforman; por lo tanto los hombres juzgan a Cristo por sus seguidores. Dick Sheppard, después de haber estado años hablando al aire libre a gente que estaba fuera de la Iglesia declaró que había descubierto que: “el impedimento más grande que tiene la Iglesia es la vida poco satisfactoria de los que profesan ser cristianos.”

El asunto a meditar es si podemos estar contentos u orgullosos del contenido de nuestra carta, es decir, nuestras costumbres, reacciones, palabras, comportamiento, estilo de vida etc.

Una carta contiene la esencia de quien la escribe, el cristiano debe contener la esencia de quién lo ha formado. Es imperativo ser santos, apartados de toda maldad para poder ejercer un ejemplo positivo ante la sociedad que nos rodea, no olvidemos que el apóstol Juan dijo que estamos en el mundo, pero no somos del mundo, no debemos perder la esencia de lo que somos.

Raymundo Saldaña.



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