La perseverancia

Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones. HECHOS 2:42

 

La perseverancia es una de las cualidades que se destaca en la vida de los primeros cristianos. Perseveraban en la doctrina, en la comunión, en el estar juntos en el templo, en compartir los alimentos y en la oración. Esta actitud de vivir la vida cristiana los mantenía unidos, fuertes en el Señor y llenos de fe. Como resultado, otros se añadían a la iglesia y disfrutaban del favor de todo el pueblo.

Los diccionarios nos explican que una persona es perseverante cuando persiste en algo con el mismo ánimo que cuando lo inició. Que es constante en su accionar. Que su entusiasmo no decae a pesar del tiempo o de las dificultades con que se enfrente.

El asunto es que en nuestra vida cristiana muchas veces decidimos hacer algo y al poco tiempo hemos decaído. Fácilmente perdemos el entusiasmo y dejamos de hacer lo que nos habíamos propuesto. El resultado es debilidad, poca fe y falta de comunión con Dios. Por ello, el ejemplo de los creyentes del primer siglo es tan fuerte: debemos perseverar en las cosas del Señor. Sólo así experimentaremos sus bendiciones.

¿POR QUÉ JESÚS? ¿POR QUÉ MURIÓ EN LA CRUZ?

Alguna vez se ha preguntado: ¿Por qué Jesús tuvo que morir en la cruz? ¿Pudo haber otra alternativa, quizás otro camino? ¿Cuál es el plan de Dios para con nosotros? ¿Qué es lo que él espera de nosotros? ¿Porqué nos ha dado la Biblia? ¿Porqué Dios quiere que obedezcamos su palabra (la Biblia)? ¿Es verdad que si la persona que vive moralmente bien puede ir al cielo? ¿Acaso hay mas en la vida que ser un buen hombre o mujer? Estas son muchas de las preguntas que contestaremos en este tratado. Las respuestas de estas preguntas están basadas en el hecho de que necesitamos a un salvador.

¿ Por qué la Biblia?
Contrario a lo que muchos piensan, Dios no nos dio la Biblia para prohibirnos de hacer cosas agradables. Dios le dijo a Israel en el Antiguo Testamento las
cosas que El requería de ellos para tener prosperidad (Deutoronomio 10:12-13), también ver (1ªPedro 3:9-12) Es como una fabrica de automóviles que incluye en manual de operación con el carro. El propósito no es de restringir al dueño del carro, pero ayudarlo y guiarlo para que disfrute y que le saque provecho al automóvil. El punto es de que el manual se incluyo para ayudarnos a mantener el carro como también de sacarnos de apuros por si algo le pasa. En otras palabras para evadir cualquier tipo de problemas y
no causarlos. Bueno, la Biblia es eso un manual enviado por Dios para que aprovechemos lo mejor de esta vida como cristianos y especialmente
ayudarnos para que vivamos nuestras vidas justas sin pecado y gocemos la vida eterna. Dios nos ha creado (Génesis 1:26), y nos ama demasiado, tanto que
envio a su único Hijo para que muriera en la cruz por nosotros (Juan 3:16), entonces es muy obvio que las reglas y restricciones que nos ha dado son para
nuestro bienestar espiritual como físico.
La Biblia también nos fue dada para crear un puente entre nuestro limitado entendimiento y el infinito entendimiento de Dios (Isaías 55:8-9) también véase (2ªTimoteo 3:16-17). Dios no quiere que vivamos nuestras vidas tratando y errando. Dios desea que vivamos nuestras vidas de acuerdo a Su palabra conforme a la realidad y a la vida lo más pronto posible (ejemplo: el individuo que pasa la mayor parte de su vida tratando de encontrarse asi mismo o cual es su propósito en esta vida).
La Biblia fue dada por Dios también para que podamos vivir una vida pura, una vida moral y estar en comunión con Dios que es justo y moral (1ªJuan
1:1-10) Dios es guía y ejemplo. Lea los siguientes versículos ( Mateo 5:48; Juan 13:34), como también (Efesios 4:32; 5:25-27). Mas bien, el estándar moral
en la Biblia existe porque Dios es el autor de ella y es Justo y Moral. Debemos de amar a nuestros enemigos, porque El ama a sus enemigos, debemos
de tener nuestros pensamientos puros, porque los pensamientos de Dios así son, debemos de decir la  verdad, porque Dios es verdad y en El no hay mentira.

Nuestro problema: El Pecado
Ahora por supuesto, hay un gran problema con todo esto; no siempre vivimos según las normas de Dios. Violamos sus leyes, y tal son categorizadas como
pecado (1ªJuan 3:4) ¿Cúal es el resultado de nuestro pecado? En esa
condición, no podemos vivir con Dios. El pecado nos separa de Dios (Isaías 59:1-2). La paga del pecado es la muerte (Romanos 6:23). Entonces es
obvio, la muerte bajo esta condición es la muerte espiritual, una separación de Dios, porque la muerte física no llega inmediatamente a la persona que peca.
Si morimos en nuestro pecado (Juan 8:24), y no son perdonados, entonces seremos separados eternamente de Dios (Mateo 25:46).
Notemos también algo interesante, no importa cuantas veces hayamos pecado o que tan malos hayan sido nuestros pecados. No hay niveles de pecados, un pecado tan pequeñito que creamos que es, este nos separa de Dios y nos deja en una condición espiritual la cual no podemos vivir con él.
En Lucas 7:41-42 Jesús dijo una parábola a un fariseo quien pensaba que él iba a ser salvo porque había pecado mucho menos que la mujer pecadora
que también estaba presente con Jesús. Todos estamos en el mismo barco. Estamos perdidos y sin ninguna manera de salir de esa condición por
nuestras propias obras (Tito 3:5). Desdichadamente, uno de los grandes mitos religiosos en el mundo es que las buenas obras según ellos, pueden reemplazar
lo que hayamos hecho mal. Pero no podemos pagar por nuestros propios pecados haciendo un gran acto de sacrificio (1ª Corintios 13:1-3; Miqueas 6:6-8) Es importante enfatizar este último punto. Nadie podrá ser salvo simplemente porque haya vivido una vida moral. No podemos reemplazar nuestros pecados por ser gente buena. En Hechos 10:2, leemos de un centurión llamado Cornelio, sin embargo también él estaba perdido porque todavía
no había hecho lo que Dios requería y requiere de nosotros para que obtengamos salvación. La biblia es muy clara cuando menciona que méritos humanos no pueden por si solos obtener salvación (Efesios 2:9;Tito 3:5).

La respuesta de Dios para nuestro problema.
Aquí es donde el amor de Dios y la gracia eterna interviene. Mientras es verdad de que estamos perdidos, Dios no quiere que nos quedemos en esta
situación. Recordemos, El nos creo para que vivamos con El. Pero, Dios no puede sobrepasar o ignorar nuestros pecados, eso nos tenia en una
condición de separación (Romanos 5:6-8).
¿Cómo es que Dios se mantiene justo (el pecado es castigado, Ezequiel 18:20; Romanos 6:23) y sin embargo Dios ofrece perdón y misericordia? (Leer
Romanos 3:21-26). Lo hace por haber dejado a alguien (Jesucristo) sufrir el castigo que era reservado para nosotros (1ª Pedro 3:18). Haciendo
esto, justicia fue hecha, el perfecto carácter de Dios esta intacto, pero al mismo tiempo Dios puede perdonarnos basado en el hecho que la pena fue
pagada. Ahora ¿quién podría Dios ofrecer para que sufriera
el castigo que era reservado para nosotros? A nadie de nosotros, porque estamos endeudados con él (no  podemos redimir nuestros propios pecados, mucho menos por los pecados de otros).

Dios tuvo que encontrar a alguien que estuviera dispuesto a pagar
nuestra deuda con su propia vida. Así el Hijo de Dios, Jesucristo, vino a esta tierra por su gran amor por nosotros, vivió una vida perfecta (1ªPedro 2:21)
y después murió en la cruz, pagando así la deuda que debíamos (Isaías 53:1-10).
Todo esto revela el verdadero horror de nuestros pecados. No han sido simplemente errores o descuidos de nuestra parte. El pecado es maligno, y
únicamente la vida de Dios en la carne pudo redimir por esos pecados. La sangre de animales no pudieron quitar el pecado (Hebreos 10:1-4).

¿Cómo podemos obtener esa gran salvación?
Desde que Jesús murió por la humanidad (Juan 3:16) la mayoría están todavía perdidos (Mateo 7:13-14), es muy claro que la muerte de Jesús no salvo incondicionalmente a todos. Condiciones existen para recibir los beneficios del sacrificio de Cristo.

Debe de estar claro, que desde que Jesús, Dios en la carne (Juan 1:1-4) murió por nuestros pecados, esa salvación es por medio de El (Juan 14:6; Hechos
4:12). Entonces cada persona debe de hacer todo lo que está a su alcance para obtener esa salvación.
Para hacer lo que El pide, debemos tener verdadera fe en El (Hebreos 5:8-9).
¿Qué exactamente tenemos que hacer? Enseguida del sacrificio de Jesús, en el día del Pentecostés en Hechos capítulo dos, la realidad de está salvación es
proclamada. Gente:
1.-Oyeron el mensaje del evangelio (Hechos 2:37; Romanos 10:17)
2.-Ellos creyeron que Jesús era el hijo de Dios (Hechos 2:36-37; Juan 3:16)
3.-Les dijeron que tenían que arrepentirse de sus pecados, lo que significa que debían de cambiar sus hábitos de pecar (Hechos 2:38)
4.-Ser bautizados (Romanos 6:1-4; Hechos 8:36-38), para la remisión de pecados lo que quiere decir salvos del pecado (Hechos 2:38; Marcos 16:16;
1ª Pedro 3:21; Hechos 22:16).

En Hebreos 10:22-26 lo sumariza todo diciéndonos primero que debemos de acercarnos a Dios en la fe, arrepentimiento y bautismo. Y después debemos de
sostener esa confesión de nuestra fe sin movernos. Y finalmente, debemos de considerar los unos a los otros (eso es para ayudarnos a estar salvos) de no
dejar de reunirnos con la iglesia.

Estimulándolos los unos a los otros para hacer buenas obras.
Finalmente, la maravilla de todo eso es de que una vez que estemos en Cristo (Gálatas 3:26-17), tenemos perdón de pecado. Vivimos imperfectamente antes de ser Cristianos y tampoco viviremos después de ser Cristianos.

Nuestra salvación continua basada en el perdón de Dios.

¿Cómo podemos obtener perdón después de ser salvos? (1ª Juan 1:7; 2:5) Obtenemos perdón después de ser Cristianos obedeciendo a Dios y confesando
nuestros pecados ha El. Es así como podemos mantenernos limpios del pecado. Esta limpieza no es automática o incondicional, pero está basada en
nuestro deseo de admitir cuando estamos en pecado, buscamos y hacemos la propia corrección según la palabra de Dios. ¿Por qué rechazar esta gran
salvación por parte de nuestro Señor Jesucristo?

 

 

Tres responsabilidades en hacernos como Cristo

Pablo explica en Efesios 4:22-24 nuestras tres responsabilidades en hacernos como Cristo:

Primero, tenemos que escoger DEJAR IR NUESTRAS VIEJAS MANERAS DE ACTUAR. “Todo… lo conectado con esa vieja manera de vida se tiene que ir. Está completamente podrido. ¡Desháganse de eso!” Efesios 4: 22

Segundo, tenemos que CAMBIAR NUESTRA MANERA DE PENSAR. “Dejen que el Espíritu les cambie su manera de pensar.” Efesios 4: 23

La Biblia dice que somos “transformados” por medio de la renovación de nuestras mentes. Romanos 12: 2.

La palabra griega para transformado, metamorfosis (usada en
Romanos 12:2 y en 2 Corintios 3:18), en la actualidad es usada para describir el cambio asombroso por el que un gusano pasa al convertirse en una mariposa.

Es una bella imagen de lo que nos pasa espiritualmente cuando dejamos que Dios dirija nuestros pensamientos: somos
cambiados de adentro hacia fuera, nos hacemos más bellos y somos libres de remontarnos a nuevas alturas.

Tercero, tenemos que “ponernos” el carácter de Cristo mediante el DESARROLLO DE NUEVOS HÁBITOS SANTOS. Su carácter es esencialmente la suma de sus hábitos; es cómo usted actúa
habitualmente.

La Biblia dice, “Pónganse el hombre nuevo, creado para ser como Dios en verdadera rectitud y santidad.” Efesios 4: 24

Su amigo en Cristo………………..JP

Publicado por:  Hno. Juan Pablo Martínez en grupo de Facebook

Cada persona cuenta y es importante

Se ha usted topado en su lectura y estudio de las Escrituras con listas tan largas y con nombres tan raros que usted se pregunta: Y ésto que?

Bueno en el libro de Esdras encontramos uno de éstos ejemplos.

La lista de los israelitas que regresaron a Jerusalén incluye tanto a los líderes (1:5–11; 2:36–58) como a los laicos, la “lista de los hombres del pueblo de Israel” (2:2; 2:3–35). La lista de las familias o descendientes de los oficiales del templo menciona a todos como “servidores del templo” (2:58).

Cada servidor del templo cumplía su propia función:

(1) Los sacerdotes (2:36–39)

(2) los levitas (2:40)

(3) los cantores (2:41)

(4) los porteros (2:42)

El pueblo de Dios en la actualidad también incluye a todos los creyentes como parte del cuerpo de Cristo con sus propias funciones y con sus propios dones espirituales (1 Cor. 12–14; Rom. 14; Ef. 4:11, 12).

Cada una de éstas listas nos hace ver que para Dios, todos contamos y somos importantes! no hay nadie que escape a la omnisciencia del Todopoderoso, nuestras obras son evidentes delante de su presencia.

La próxima vez que usted piense: seré importante para Dios? verá Dios a alguien como yo? estará consiente Dios de mí? RECUERDE: Dios pensó en usted desde antes de la fundación de éste mundo! Dios lo considera importante al grado de mandar a su Hijo a morir en la cruz para redimirlo de sus pecados! Dios está tan consiente de usted, de sus necesidades, sus angustias, sus clamores, sus alegrías y sus tristezas.

Y él está ahí, en cada momento de su existir…

Les dejo éstas palabras:

“Acuérdate que no ha sido siempre noche para ti…Acuérdate que Dios, quien te ha ayudado a cantar en el día de ayer no te ha dejado en la noche. Él no es solamente un Dios de la luz del día que no puede conocer a sus hijos en la oscuridad, él te ama tanto ahora como antes; y aunque él te haya dejado un poco, lo ha hecho para probarte, para hacerte confiar más en él, y para que lo sirvas mejor”. Charles H. Spurgeon.

 

Raymundo S.

La actitud de Pablo hacia el evangelio: ¿vergüenza u orgullo?

“No me avergüenzo del evangelio”

¿Qué es la vergüenza, sino un sentimiento paralizante de la acción? Todos podemos recordar alguna situación de la niñez en que la vergüenza nos dejó tiesos, mudos y cabizbajos, mientras cumplíamos el rol de involuntarios actores principales.
Pablo pondera la situación que tiene que afrontar. Se ha convertido en el principal actor, por la elección que Dios ha hecho de él, para la presentación y difusión del evangelio. Todas las miradas, unas llenas de receptividad y las demás de odio o de indiferencia, están puestas sobre él. Sabe que la predicación del evangelio lo identifica con un Jesús rechazado por la religión judía, negado por la cultura griega, y crucificado bajo la ley romana (Jn. 19:19, 20).
Ante un rechazo general tan reciente del crucificado, ¿sería fácil pasar de la timidez natural a la osadía sobrenatural que se requería para no sentirse avergonzado de anunciar el evangelio? La respuesta se encuentra en el mismo evangelio que predica.
No se avergüenza del evangelio porque conoce bien, por la revelación que Dios le ha hecho, qué es el evangelio. Frente a ese conocimiento, toda duda, temor y vacilación, se desvanecen como las sombras de la noche ante la salida del sol, para dar paso a una intrepidez a toda prueba. Y exclamará aquellas palabras inmortales que han sido de inspiración para legiones de predicadores y lo siguen siendo para nosotros: ¿vergüenza? “No me avergüenzo del evangelio” y “ay de mí si no anunciare el evangelio” (1 Co. 9:16) (siendo el evangelio lo que él sabe que es).
Decir “no me avergüenzo del evangelio” no es como silbar en la oscuridad en una situación de confrontación probable. Este no me avergüenzo es más bien lo que podríamos llamar una declaración en situación real. Y es hasta cierto punto una vivencia jactanciosa de parte de Pablo (“me glorío y aún me gloriaré.” Fil. 1:18). Es como mirar a un Juan Marcos, o tal vez a un Tomás (ejemplos de lo que frecuentemente sucede en la actualidad) que ceden terreno a las intimidaciones del enemigo mientras que él avanza de manera resuelta para ponerse del lado de su Señor. “Yo no me avergüenzo, no puedo avergonzarme del poder (gr. DYNAMIS, de donde deriva el vocablo ‘dinamita’) que Dios ha puesto en acción para salvar”. Los falta de valores de este mundo y sociedad modernista pueden hacer pensar que IDENTIFICARSE con un Cristo rechazado es un acto de debilidad, y que IDENTIFICARSE con un evangelio que es “locura para los que se pierden”, es un acto de pobreza intelectual que recae en la vergüenza . Para ellos, el evangelio consiste  en cosas tan poco atractivas al hombre como lo fue aquella cruz de madera manchada por la sangre de un Jesús crucificado. Cuando hay una multitud que se burla y niega, es difícil dar un paso al frente y decir “es Cristo mi Señor”, “es mi evangelio”. Un resuelto Pedro no pudo hacerlo (antes de Pentecostés) y le negó tres veces.
No hay lugar para la duda, como no hay lugar para el cobarde en en el campo de batalla.
¿Podemos avergonzarnos? De ninguna manera!
¿Tenemos que andar escondiendo este poder de los que se burlan o se oponen? Tampoco!!
Antes, podemos sentirnos santamente orgullosos, satisfechos, confiados, y urgidos a llevar este evangelio por todas partes, “porque el evangelio es poder de Dios para salvar”.
Ahora, estimado suscriptor: Le dejo un enlace sobre el evangelio que no le cuesta nada compartir, copiar y pegar para mandarlo a un amigo, compañero o familiar.
Bendiciones.

Adaptación realizada de:Somoza, J. S. (1997). Comentario bı́blico del continente nuevo: Romanos (41). Miami, FL: Editorial Unilit.

Vistazo al Libro De Habacuc

EL LIBRO DE HABACUC  

 El libro y su mensaje

A partir del título del libro de Habacuc (Hab), en 1.1, la profecía consta de tres secciones muy bien diferenciadas. Él quiere saber “¿Por qué?” y “¿Cómo?

En su profecía de Habacuc fue fiel a su nombre, que significa “fuerte abrazo de Dios,” porque él acariciaba y consolaba a la gente como uno podría abrazar a un niño llorando hasta que sus lágrimas se secan.

La primera de ellas (1.2–2.4) es un diálogo entre Dios y el profeta. Habacuc clama a causa de la violencia y la injusticia practicadas ante sus propios ojos por las gentes de su nación (1.2–4); y el Señor le responde afirmando que la maldad será castigada y que los caldeos serán el brazo ejecutor del castigo (1.5–11).

Pero con esta respuesta crece la confusión del profeta, que no comprende cómo Dios puede valerse de los crueles caldeos para invadir y arrasar el país: «¿Por qué… callas cuando destruye el impío al que es más justo que él?» (1.13).

Esto me recuerda a el texto de Jeremías 27:6 ¨Y ahora yo he dado todas estas tierras en mano de Nabucodonosor rey de Babilonia, mi siervo, y aun las bestias del campo le he dado para que le sirvan¨

En la segunda parte (2.5–20), Dios invita al profeta a poner en él toda su confianza. Vendrá un día en que también los caldeos serán abatidos. Su propia soberbia los consumirá cuando llegue el momento del triunfo de la justicia, cuando el malvado recibirá el pago merecido, en tanto que «el justo por su fe vivirá» (2.4;   Ro 1.17; Gal 3.11; Heb 10.38).

El capítulo 3 constituye la tercera sección del libro. Es una oración en forma de salmo, compuesta para cantar la gloria de Jehová y para expresar con un vibrante lenguaje poético la seguridad del profeta en la protección que le dispensará el Dios de su salvación, el Señor que es su fortaleza (3.18–19).

 Fechas:

Cuando Habacuc profetizó Nínive ya había caído (612 A.C.), pero el primer saqueo y exilio de Judá (605 A.C.) no había ocurrido todavía. Entonces su profecía tiene fecha entre los años 612 y 605 A.C., durante el tiempo de Jeremías y sus profecías.

Esta profecía ocurrió inmediatamente anterior a los ataques de los caldeos en Judá, cuando Ezequiel y Daniel, entre muchos otros, fueron llevados a exilio. Estos ataques empezaron en el año 605 A.C., y Judá finalmente cayó cuando Jerusalén fue destruida en 586 A.C.

  

Esquema del contenido:

  

I. La Frase del Tema: 1:1

II. La Primera Queja de Habacuc: 1:2-4
A. Las preguntas del profeta: 1:2-3a
B. Las condiciones morales y civiles de Judá: 1:3b
C. Las conclusiones del profeta: 1:4


III. La Contestación del Señor: 1:5-11

A. El trabajo maravilloso anunciado: 1:5
B. Los Caldeos y su poderío: 1:6-11


IV. La Confianza de Habacuc en el Señor: 1:12


V. La Segunda Queja de Habacuc: 1:13-17

VI. La Espera del Profeta: 2:1

VII. La Respuesta del Señor: 2:2-4
A. La visión debe ser claramente escrita: 2:2
B. La visión ciertamente vendrá: 2:3
C. La visión: 2:4


VIII. Los Cinco Ay: 23:5-19
A. Introducción: 2:5-6a
B. Cinco “ays” sobre los Caldeos: 2:6b-19
1. El primero ay: 2:6b-8
2. El segundo ay: 2:9-11
3. El tercero ay: 2:12-13 (La tierra llena del conocimiento del Señor: 2:14)
4. El cuarto ay: 2:15-18
5. El quinto ay: 2:19


IX. El Salmo de Habacuc: 3:1-19
A. Título: 2:1
B. Súplica: 3:2
C. La Respuesta del Señor: 3:3-15
D. La contestación de Habacuc: 3:16-19a
E. La atribución musical: 3:19b.197

1. Aprendemos a esperar en las promesas de Dios confiando en su carácter santo, justo y misericordioso (Ro.8:18, 28)
 2. Dios es justo y soberano.

PRINCIPIOS DEL TRABAJO EN EQUIPO

UNO SOLO NO PUEDE REALIZAR MUCHAS COSAS, PERO
SI FORMAMOS UN EQUIPO PODEMOS HACER COSAS
FORMIDABLES. DENTRO DEL TRABAJO EN EQUIPO
PODEMOS CONSIDERAR 4 PRINCIPIOS IMPORTANTES:

I.- TENER VISIÓN Neh. 2:11,17-18

II.- DELEGAR RESPONSABILIDADES Neh. 3

III.- SER CONSTANTES EN NUESTRA VISION Neh. 4:6

IV.- UNIDAD PARA EL LOGRO DE METAS Y OBJETIVOS 4:18-21

Este es un breve bosquejo sobre el cual podemos partir...
Bendiciones
Raymundo S.