LA IMPOSICIÓN DE MANOS POR LOS APÓSTOLES (HECHOS 8)

En este capítulo podemos observar la limitación de los dones milagrosos donde claramente  se entiende que los milagros se podían llevar a cabo por aquellos a los cuales los apóstoles imponían sus manos, la limitante es que las personas que recibían la imposición de manos de los apóstoles  no podían imponer las manos a otros para que estos terceros tuvieran el don de hacer milagros.

Todos aquellos que profesan hacer milagros y hablar en lenguas hoy día, deben de hacerlo por la  imposición de las manos de los apóstoles, de otra manera, no pueden llevar esto a cabo en conformidad con las Escrituras.

Hoy en día ya no hay apóstoles de Cristo cómo los elegidos por el Señor mismo, y por consiguiente según los relatos bíblicos, nadie tiene estos poderes milagrosos.

Hechos 8 nos muestra que para poder hacer señales y milagros es necesario  la imposición de las manos de los apóstoles. Observemos que mientras Felipe predicaba en Samaria V. 5.

  1. Hacía señales  en  presencia  de  los  oyentes  para  confirmar  la Palabra v. 7.(Éste es el propósito genuino de los milagros)
  2. Cuando creyeron el mensaje de Felipe (el evangelio), muchos se bautizaban v. 12.
  3. Simón, el que ejercía la magia, creyó en el evangelio y se bautizó v. 13.
  4. Simón estaba con Felipe viendo las señales y grandes milagros que éste hacía v. 13.
  5. Los apóstoles en Jerusalén se enteraron que el evangelio había sido predicado en Samaria v. 14.
  6. Los apóstoles enviaron a Pedro y a Juan a Samaria, (estos dos eran apóstoles y tenían el poder del Espíritu Santo para hacer milagros e imponer las manos).
  7. Pedro y Juan vinieron y oraron por los creyentes de Samaria para que recibiesen el Espíritu Santo v. 15.
  8. Pedro y Juan impusieron las manos sobre los creyentes para que recibiesen el Espíritu Santo v. 17.
  9. Simón, el que ejercía la magia, y el cual creyó en el Evangelio se dio cuenta que por medio de la imposición de las manos de los “apóstoles” se daba el Espíritu Santo v. 18.

Observando este contexto detalladamente podemos ver que el poder milagroso,  sólo  podía  llevarse  a  cabo  por  medio  de  la imposición de manos de los apóstoles y no de cualquier otra persona.

Observen claramente estos puntos muy importantes  que necesitamos saber para poder estar convencidos de que este es el caso.

1. Si Felipe  podía  hacer  grandes  señales  y  grandes  milagros  (8:6,  13), entonces, ¿Por qué fue necesario que los apóstoles mandaran a Pedro y a Juan para imponer las manos a estos creyentes para que recibiesen el Espíritu  Santo,  el  cual  los  haría  aptos  para  poder  hacer  señales  y milagros para confirmar la Palabra?

2. La respuesta es simple: Sólo los apóstoles podían transmitir el don de hacer milagros a otros creyentes, y no los creyentes a los cuales se les imponían las manos.

3. Felipe ya podía hacer milagros y señale La pregunta es, ¿Por qué no impuso él las  manos a estos creyentes en Samaria para que pudiesen recibir el Espíritu Santo?

4. La respuesta es simple: Sólo los apóstoles podían hacer esto, porque sólo ellos habían recibido el Espíritu Santo en el día de Pentecostés, pues fue a ellos a quienes se les dio la promesa de recibir ese poder (Hechos 2).  Por esta razón fue necesario que se mandase a Pedro y a Juan para que pudieran transmitir este poder que sólo los apóstoles tenían.

Por lógica los milagros cesaron de existir cuando el último apóstol murió, y también cuando  aquellos a los cuales los apóstoles impusieron sus manos murieron.

Hoy en día no tenemos ningún apóstol con vida, por lo tanto, ese poder ya no puede ser transmitido a ninguna persona en el presente ni tampoco es necesario.

Con esto concluimos que los milagros, señales, y el hablar en lenguas ya no se pueden practicar por nadie, ya que nadie tiene este poder que el Espíritu Santo dio en el primer siglo.

El Espíritu Santo sólo puede ser transmitido ya sea por la  imposición de las manos de los apóstoles, o por la operación directa del Espíritu Santo. Ambos medios ya no se llevan a cabo hoy.
Nota: Existe otro tipo de imposición de manos mencionado, ésta no es una imposición de mano milagrosa sino de encomienda para determinado trabajo (Hech. 6:6; 9:17,18;13:3, 1 Ti. 4:14; 5:22)

 

Esta es una adaptación de la publicación original de Willie Alvarenga.
Fuente original: regresandoalabiblia.com/