LOS MILAGROS Y LA PROVIDENCIA DIVINA

En la actualidad hay mucha gente que cree en los milagros, hay por allí algunos que asumen que virtualmente todo evento favorable que ocurre, especialmente en la vida de un cristiano, es algo “milagroso”.

Si una persona querida se recupera de una enfermedad seria, es porque ¡Dios realizó un milagro! Esta posición asevera que Dios trabaja milagrosamente cada día.

Quienes así lo creen pasan por alto el hecho de que aunque Dios ha usado milagros en el pasado, éstos siempre han jugado un papel muy singular en su plan.

El Señor empleó milagros en la creación (Génesis 1; Salmos 33:9).

Sin embargo las acciones sobrenaturales no están siendo realizadas hoy en día.

Esto es evidente por el hecho de que:

  1. Su propósito (la producción de fe) no se necesita más; la fe es proporcionada por la Escrituras completas (Juan 20:30,31; Romanos 10:17).
  2. Los métodos por los cuales los dones milagrosos fueron otorgados ya no existen (el bautismo del Espíritu Santo y la imposición de las manos de los apóstoles—Efesios 4:5; Hechos 8:18).
  3. El fin de los milagros fue predicho claramente por inspiración (1 Corintios 13:8-13; Efesios 4:8-16).

 ¿QUÉ ES UN MILAGRO?

Para decidir si los milagros realmente sucedieron, primero debemos entender la definición de un milagro.

Definamos milagro: Un milagro es un hecho que sobrepasa las leyes naturales, evento caracterizado por una intervención divina que sobrepasa las leyes naturales.

VEAMOS ALGUNOS EJEMPLOS DE MILAGROS:

Nadar sin haberlo intentado antes no es un milagro, pero desafiar la ley de la gravedad y caminar sobre el agua si lo es. (Mt. 14:25)

No existe nada extraordinario en “resucitar” a una persona usando RCP (Mi esposa es doctora y lo ha hecho varias veces). Pero es algo milagroso resucitar a alguien que ha estado muerto por varios días. (Jn. 11)

Que el sol salga no es un milagro, pero hacer que el sol se detenga a voluntad si lo es (Jos. 10:12-13).

Quién no recuerda la alimentación de 5 mil personas. Cada una de las narraciones del Evangelio contiene el relato de la alimentación milagrosa de una gran multitud cuando el Señor enseñó cerca de la ciudad de Betsaida en la orilla noroeste del Mar de Galilea (Mateo 14:13-21; Marcos 6:32-44; Lucas 9:10-17; Juan 6:1-14).

Al oír de la muerte de Juan el bautista, el Salvador salió en un bote a un lugar solitario.     Las multitudes anticiparon Su destino, y le buscaron con prisa.

Cristo fue movido a compasión; Él les enseñó y sanó sus enfermedades durante el día.

Los doce discípulos apresuraban al Maestro a enviar a las multitudes fuera del lugar desierto, para que así ellos pudieran obtener comida y alojamiento en los pueblos cercanos. El Señor, aunque recibió de un niño cinco panes de cebada y dos peces, a continuación alimentó a cinco mil hombres (en adición a mujeres y a niños) hasta que estuvieran satisfechos completamente. Luego, doce cestas llenas de sobras fueron recogidas.

Que alguien que no conoces te a comer cuándo más lo necesitas no es un milagro, alimentar a tanta gente con tan poco, si lo es.

Ciertamente los milagros de Cristo fueron extraordinarios (de otra manera no serían milagros), pero los realizó (y se registraron) con toda sensatez y sobriedad.

Reconocer un milagro en la biblia es muy sencillo, ya que tienen características especiales, cada milagro estuvo documentado por los escritores, las personas conocían a los que recibían el milagro, no era obligatorio que el enfermo tuviera fe, los milagros fueron completos y comprobables.

¿ENTONCES QUÉ DE LOS MILAGROS MODERNOS?

Los que se dicen sanadores modernos no pueden sanar a todos. (Mt. 12:15; Mat. 4:23; Mat. 9:35; Lc. 6:19; Hech. 5:16)

Los que se dicen sanadores modernos no hacen milagros comprobables.

  1. No sanan enfermedades claramente visibles y comprobadas en personas bien conocidas.
  2. No hacen esta clase de milagros de sanidad:
  3. Leprosos (Mateo 8:1-4).
  4. Paralíticos (Mateo 8:5-13).
  5. Ciegos – aún de nacimiento (Mateo 9:27-31; 20:29-34; Juan 9:1-7).
  6. Mudos (Mateo 9:32,33).
  7. Un hombre con la mano seca (Mateo 12:9-14).
  8. Heridos como Malco (Lucas 22:50,51).
  9. Sordomudos (Marcos 7:31-37).
  10. Cojos (Hechos 3:1-10).
  11. Resucitar a muertos (Marcos 5:35-42; Hechos 9:36-41; 20:7-12).
  12. No pueden curar instantáneamente una pequeña herida en el dedo de uno de sus miembros más fieles.

Si tienen este poder, que lo prueben. Para esto fue dado (Marcos 16:17-20).

Los que se dicen sanadores modernos no sanan instantánea ni completamente sino “a plazos”.

  1. Esto no es señal. (Mat. 8:3; Mat. 8:13; Mrc. 7:35; Hech. 3:6-8)

Los sanadores modernos culpan al enfermo de no tener suficiente fe cuando no lo pueden sanar.

  1. Mateo 17:14-21 “VUESTRA poca fe” no la del enfermo.
  2. La fe no fue requisito obligatorio para ser sanado:
  3. Lázaro
  4. Mateo 8:5-13
  5. Hechos 3

EL FENÓMENO MODERNO NO ES IGUAL AL DON BÍBLICO. Lo que ellos efectúan no es un milagro de sanidad divina.

¿HAS CONSIDERADO LA PROVIDENCIA DIVINA?

Como ya vimos, un milagro desafía y quebranta TODA LEY NATURAL, sin embargo muchos pasan por alto que esos milagros ya han cesado, olvidan que lo que ha ido siempre desarrollándose paralelamente a la era milagrosa ha sido LA PROVIDENCIA DIVINA, esa providencia existía desde que lo que ahora conocemos fue creado y continúa hasta el tiempo presente.

Definamos la palabra PROVIDENCIA: El término “providencia” se deriva del latín providentia, que significa “previsión”

“La providencia trata del apoyo de Dios, cuidado y supervisión de toda la creación, desde el momento de la primera creación hasta todo el futuro en la eternidad” (Tenney, 1975, 4:920).

Adicionalmente, es el polo opuesto de lo que la gente llama “suerte” o “casualidad”.

En este punto se necesita hacer la observación de que aunque Dios ejerce una providencia general sobre el Universo y sus criaturas como un todo, existe un cuidado providencial especial que el Padre manifiesta hacia sus hijos.

Tenemos en las Escrituras cuatro libros en el Antiguo Testamento, Rut, Ester, Esdras y Nehemías. En estos libros es más que evidente la providencia de Dios, no hay milagros registrados en ellos.

Ester 4:14 Mardoqueo dijo: “porque si callas absolutamente en este tiempo, respiro y liberación vendrá de alguna otra parte para los judíos; mas tú y la casa de tu padre pereceréis. ¿Y quién sabe si para esta hora has llegado al reino?”

Esa frase “respiro y liberación vendrá de alguna otra parte para los judíos” manifiesta la confianza que tenía en los planes eternos de Dios, de alguna forma obraría en su situación.

En Rut 4:1-12 Vemos nuevamente la providencia de Dios, al redimir a Rut.

Otro ejemplo un poco similar es el de Judá y Tamar en Gn. 38.

Elías oró fervientemente, y Jehová envió lluvia. Primero, vino una pequeña nube del Mar Mediterráneo que parecía ser del tamaño de la mano de un hombre; luego, “los cielos se oscurecieron con nubes y viento, y hubo una gran lluvia” (1 Reyes 18:44,45).

Esa es la manera en la cual la lluvia llega siempre a Palestina, pero en este particular caso Dios estaba dirigiendo los elementos del clima providencialmente.

Hay más ejemplos de la providencia divina, pero considero esos son suficientes ya que ahora vamos a preguntarnos algo muy importante:

¿POR QUÉ SON MEJORES ESTOS TIEMPOS QUE EL DE LOS MILAGROS?

Los tiempos bajo la providencia son mejores ya que el apóstol Pablo dijo que los dones espirituales como las lenguas (idiomas), profecía, interpretación de lenguas, etc. Sencillamente terminarían y lo único que permanecería iba a ser el amor. (1 Co. 13:8).

Ahora, como ya dijimos desde un principio. Los dones milagrosos terminaron pues cumplieron su propósito.

En Jn. 14:10 Jesús dijo: “Creedme que yo soy en el Padre, y el Padre en mí; de otra manera, creedme por las mismas obras”

Ahora Pablo dijo en Ro. 10:17 dice que la fe viene por el oír. Hoy día las Escrituras son suficientes para creer en Jesús como el Hijo de Dios.

Pues Jn. 20:30 y 31 dice el propósito de sus obras: “Hizo además Jesús muchas otras señales en presencia de sus discípulos, las cuales no están escritas en este libro. Pero éstas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo, tengáis vida en su nombre”

¿Se ha preguntado por qué es que la gente pide y aboga por los milagros?

Deduzco que es por falta de fe ya que las personas no tienen paciencia, no confían en la providencia de Dios. Stg. 1:3 “sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia”

Quieren que sus dolores, malestares, enfermedades y demás ¡sean quitadas ya! por eso quieren un milagro.

Mediante la oración eficaz del justo Dios responde, lo sabemos porque en Santiago 5:14-15 hay una aplicación práctica:

“¿Está alguno enfermo entre vosotros? Llame a los ancianos de la iglesia, y oren por él, ungiéndole con aceite en el nombre del Señor” Y la oración de fe salvará al enfermo, y el Señor lo levantará; y si hubiere cometido pecados, le serán perdonados.

Este texto no habla de MILAGROS de sanidad, Santiago No hubiera dicho que llamaren a los ancianos sino a cualquier cristiano con el don de la sanidad, sin embargo vemos que la sanidad no es por el poder MILAGROSO del Espíritu Santo, sino por la oración de fe.

La gente dirá que muchas veces ha pedido y no recibe la sanidad que busca, bueno Pablo el apóstol también había pedido 3 veces que le fuera quitado un aguijón de la carne (2 Co. 12:7-9), él también sufría por un mal en su cuerpo, pero no era esa la voluntad de Dios.

Santiago descubre un problema respecto a las peticiones en la oración Stg. 4:3 dice: “Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites”

 Y en capítulo 1:6,7 dice: Pero pida con fe, no dudando nada; porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra. No piense, pues, quien tal haga, que recibirá cosa alguna del Señor”

¿Oye Dios y responde (en consistencia con su voluntad) a la petición de los cristianos?

Él con toda seguridad lo hace (Juan 15:7; Santiago 5:16; 1 Pedro 3:12; 1 Juan 5:14,15), y aquellas oraciones son respondidas por medios providenciales y no milagrosos.

 


Referencias:

Strong, J. (1996). The exhaustive concordance of the Bible : Showing every word of the test of the common English version of the canonical books, and every occurence of each word in regular order. (electronic ed.) (G2195). Ontario: Woodside Bible Fellowship.

Tenney, Merrill, ed. (1975), Zondervan Pictorial Encyclopedia of the Bible (Grand Rapids, MI: Zondervan).

Sagan, Carl (1980), Cosmos (New York: Random House).

espanol.apologeticspress.org/articulos/240231

espanol.apologeticspress.org/articulos/3126

espanol.apologeticspress.org/articulos/678

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